jueves 5 de enero de 2012

la seducción en la neurosis obsesiva y en la histeria



Podemos decir, respecto a la seducción, que el obsesivo hace de ella una cuestión de trabajo, de "proeza" o "hazaña". La histeria lleva su teatralidad al extremo de creerse enamorada para seducir, mientras que para el obsesivo se trata de que desconoce que está enamorado y hace de la seducción una apuesta, una hazaña entre amigos. Lo que para la histeria es un juego, para la neurosis obsesiva es un trabajo.

Cuadro: Cupido y Psique, De Bouguereau

miércoles 8 de junio de 2011

ALEJANDRA MENASSA EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID


Firmo ejemplares de mis libros publicados de Poesía y de Psicoanálisis y Medicina en la Feria del libro de Madrid, en la caseta de la Editorial Grupo Cero (81), entrada por Menéndez Pelayo (Florida park) el jueves 9 de Junio de 11.30 a 14.00.

viernes 13 de agosto de 2010

IMPULSOS, ACTOS Y REPRESENTACIONES EN LA NEUROSIS OBSESIVA (TOC)

Cuadro: Salvador Dalí. la playa encantada.

Distingue Freud entre impulsos, actos y representaciones. Los impulsos presentan un carácter infantil y desatinado, pero generalmente su contenido hace vivir bajo un gran temor al sujeto, pues se ve incitado a cometer graves crímenes de los que huye horrorizado por medio de toda clase de prohibiciones, renuncias y limitaciones. A veces los impulsos son contra su propia persona, como "en el caso de «El Hombre de las Ratas» cuando se ve impulsado a cortarse el cuello y encuentra la limitación del desmayo.

Pero el impulso es el último acto de una obra en tres tiempos, en tanto en su análisis se da cuenta que todo había comenzado con el impulso a matar a una anciana que era la causante de que su amada estuviera alejada de él para después pasar a reprocharse semejante fantasía y en un tercer tiempo como autocastigo hacerse él objeto de dicho impulso.

Freud nos aclara que tales crímenes y acciones no llegan jamás siquiera a ser iniciados pues la fuga o la prudencia acaban siempre por imponerse. De hecho decimos que los depresivos, los melancólicos, consiguen consumar el suicidio, los histéricos lo consiguen en un error de cálculo, y los neuróticos obsesivos están protegidos contra el suicidio y también contra el crimen. Incluso es por los neuróticos obsesivos que sabemos que el suicida es un asesino tímido.


Del libro de la psicoanalista Amelia Diez Cuesta Los laberintos de la neurosis obsesiva (editorial Grupo Cero), que se puede adquirir en www.editorialgrupocero.com

Si usted padece alguno de estos síntomas, puede consultar: tfno: 653903233, mail: alejandramenassa@telefonica.net (Dra. Alejandra Menassa)

lunes 9 de agosto de 2010

LA CULPA EN LA NEUROSIS OBSESIVA o TOC.

La culpa es el afecto predominante en la neurosis obsesiva. El paciente puede sentirse culpable por cualquier delito cometido a su alrededor. Si lee una noticia de una sesinato, él se creerá el asesino, si ve en la televisión un robo, él se siente el ladrón. El paciente que padece neurosis obsesiva piensa muy mal de sí mismo, cree que es capaz de cometer las peores atrocidades, pero este sentimiento de culpa no tiene nunca que ver con la idea a él enlazada. El paciente no es el asesino ni el ladrón en la realidad material, pero es cierto que hay algo por lo que se siente culpable: sus deseos hostiles. Sus fantasías.


lunes 2 de agosto de 2010

EL TEMOR o TERROR HOMOSEXUAL EN LA NEUROSIS OBSESIVA.

Cuadro: Tamara de Lempicka.


La homosexualidad está a la orden del día. Frecuentemente escuchamos que algún actor famoso, o un político, o un cantante o un deportista de renombre “ha salido del armario”. Parece como si la homosexualidad masculina hubiera sido aceptada socialmente. Generalmente se cree cuando hay un fenómeno social de estas características que “se han eliminado los prejuicios” sobre el tema, pero esto no es cierto. Hay muchos hombres a quienes aterroriza la idea de ser homosexuales. Creen que un buen día se levantarán de la cama y ya no amarán más a su mujer, ya sólo les gustarán los hombres, y eso les angustia y les aterroriza. Empiezan a aparecer ideas obsesivas y conductas evitativas relacionadas con esas ideas. Si se cruzan con la mirada de otro hombre, aparece la idea de que si lo han mirado es porque les gusta, etc.

Es importante conocer que el temor a la homosexualidad no tiene nada que ver con la realidad a la que apunta, estos hombres no tienen más probabilidades de “tornarse homosexuales” como ellos mismos temen. Lo que sí es cierto es que expresan un temor por su sexualidad, una preocupación por su “ser sexuados”. Esta idea es muy frecuente entre ciertos pacientes con neurosis obsesiva, que tienen dudas sobre su identidad sexual, que se les imponen de manera reiterada, sin que puedan evitarlo.Este y otros temores son susceptibles de revertirse con psicoanálisis.

domingo 18 de julio de 2010

UN ACTO OBSESIVO Y SU SOLUCIÓN

Cuadro: Dalí. La tentación de San Antonio.

"El día en que su amada se marchó, el sujeto tropezó en una piedra de la calle y tuvo que apartarla a un lado porque se le ocurrió que, al cabo de pocas horas, pasaría por allí el coche de su amada y podía tropezar y volcar en aquellas piedras. Pero minutos después pensó que todo aquello era un disparate, y tuvo que volver y colocar de nuevo la piedra en el lugar que antes ocupaba en medio de la calle. En nuestro enamorado se libra un violento combate entre el amor y el odio, orientados ambos hacia la misma persona, y este combate queda plásticamente representado en el acto obsesivo, importante también como símbolo, de apartar del camino la piedra y anular luego aquel acto amoroso, llevando de nuevo el peligroso obstáculo al lugar que ocupaba, para que el coche de su amada tropiece en él y vuelque. Interpretaremos erróneamente esta segunda parte del acto obsesivo, considerándola tan sólo como una rectificación crítica de la actividad patológica, que es precisamente por lo que el mismo trata de pasar. El hecho de haber sido llevado a cabo también bajo una coerción obsesiva delata que es por sí mismo una parte de la actividad patológica, aunque condicionada por la antítesis del motivo de su primera parte.

Tales actos obsesivos en dos tiempos, cuya primera parte es anulada por la segunda, son típicos de la neurosis obsesiva. Naturalmente, son mal interpretados por el pensamiento consciente del enfermo, el cual los provee de una motivación secundaria, racionalizándolos. Pero su verdadero significado está en la representación del conflicto entre dos impulsos antitéticos de aproximadamente igual magnitud y, que yo sepa, siempre de la antítesis de odio y amor." (Fragmento de Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de neurosis obsesiva: El Hombre de las ratas, texto de Sigmund Freud)